Nota de:  Juan Pablo Machuca – Gokúh– Periodista

Muchos eran los preparativos para una nueva edición de la Comic-Con 2018. Algunos invitados internacionales prometían un “Meet&Greet” que iba a dejar bastante satisfechos a los fans. Sin embargo, de la noche a la mañana, se repitió el plato de casi todos los años del evento más importante de los fans del cómic y las series y que es una maldita tónica de la edición de nuestro país: Así Iain Glen, actor de la serie Game of Thrones, se bajaba como invitado de este certamen.

No sé qué ocurre con la organización del evento, pero ocurren estas cosas más a menudo de lo que nosotros los fans quisiéramos. Otro fue el caso de la ilustradora Vanessa Glem de Rodríguez, conocida como “EscapistHowl” quien había enviado una solicitud como “artista emergente en febrero de este año para Comic-Con y que la organización avisaría en Abril si había quedado o no. Nunca le dijeron, asunto que ella consideró como “Normal” y no se siguió preocupando de ello. Pero el miércoles, 48 hrs antes del evento, sin mencionarle si había logrado dicho cupo o no, le llegó un correo con reglamento de expositores. Obviamente mencionó Vanessa en sus redes sociales, que con dos días de anticipación y sin la confirmación previa, no se podía lograr nada y es así como un lugar de expositor de ilustradores estaba vacío por una increíble tardanza en confirmaciones y una organización que deja bastante que desear.

El día viernes, supongo que por ser día de semana, el ambiente en Comic-Con 2018 era desértico. Muy pocas personas llegaron al lugar, habiendo mucho espacio para fotografías demostraciones de cosplayers asistentes y un lugar que era exageradamente grande para la cantidad de asistentes de ese día. Pero comprendimos que el fuerte, será el fin de semana, los días sábados y domingo, por lo que la fe era lo último que se perdía.

 

Llegado el día sábado lo predecible se hizo realidad, pero demasiado diría yo. Y es que una feria local (no, no feria de exposiciones, feria donde compramos frutas y verduras) tenía menos gente que Comic-Con, haciendo los pasillos del evento que poseían de buen espacio para circular; intransitables. La gente colmaba los locales de venta de artículos, adornos, figuras, posters y cómics o mangas, que eran los expositores ubicados en este evento. La verdad es que si querías hacer un recorrido desde el inicio, hasta las tiendas de Funko-Pop que estaban al medio del espacio, te demorabas al menos entre 10 a 15 minutos. Algo realmente desesperante.

 

Peor fue nuestra impresión en el patio de comidas del evento, donde filas interminables agobiaban los cerca de 7 u 8 puestos de comida. Era eso sí, comida bastante variada y para todos los gustos. Luego de mucha espera y filas a las 12:30 del día por fin ya teníamos nuestros almuerzos (porque fuimos antes). Mucha gente sentada en mesas, mesas que no eran más de 45 en total, dividido en un espacio que fácilmente podían caber entre 80 y 100 mesas. Resultado: Los que mandaban al amigo a sentarse media hora antes de llegar al patio, tenían mesa asegurada. Todo el resto incluyéndonos en nuestra condición de prensa, comimos EN EL SUELO. Impresentable y sin duda, quien organizó este sector, no tiene idea o nunca almorzó en un verdadero patio de comidas. Lamentable.

 

Teníamos fe sin embargo en que algo bueno traería el evento, los asistentes, que al menos a las 17:00 hrs eran pocos pero buenos algunos disfraces que andaban circulando en el evento. Pero lo que llamó poderosamente la atención, eran unos trajes simulando animales que poseían bastantes asistentes al evento. Estos trajes en la cultura japonesa, son llamados “Kigurumis”, y no sé por qué, siendo el evento Cómic-Con, osea ¡¡COMIC!!, pero contamos al menos 10 jóvenes, con trajes de este estilo. No sin llamarnos la atención, y no por lo bueno y el objetivo del evento, algunos trajes de “Súper 8”, que si bien cualquiera puede ir como quiere al evento, no termina de cuadrarme que estuviera allí. Pero cuando hablamos de Superhéroes, y encontramos un stand de CHOCMAN, casi icónico e irónico a la vez, superhéroe que tiene como objetivo “derrotar al hambre infame”, ya nos podemos esperar cualquier cosa.

 

Fuera de esa mención, padres vestidos de Batman llevando un coche y la madre detrás vestida de Gatúbela, si llamaron nuestra atención de la dedicación de familias, gente madura, por ir temáticamente a este evento. Así como los fans de StarWars, que se produjeron bastante para esta edición de Cómic-Con, gente de edad entre 45 y 60 años, con sus trajes que volvían locos a los asistentes que se agolpaban solicitando fotos con ellos.

 

Dentro de las atracciones del escenario principal, si quien conducía o los invitados no gritaban, era poquísimo lo que se podía escuchar. El audio era pésimo y nunca llamó nuestra atención, también la animación era bastante “fome” como para quedarse viendo el escenario mucho tiempo. Sólo los reales fans de quiénes estaban en el escenario, disfrutaban esto en una zona del escenario con 30 o 40 asientos sin más, en donde la única vez que miramos, la cámara se redirigía a una pareja (algo así como la Kiss-Cam del Baseball o Basquetball estadounidense), y apuntaba a unos adolescentes que sin tapujo alguno se besaron, probablemente representando una escena de sexo con amor que estaba prese…. No me corrijo, no estaba ese elenco invitado. Pero el beso fue lo suficientemente fogoso, para que el control de cámaras les quitara la imagen, luego de 20 segundos, claro está, porque tampoco estaba muy atento.

 

El título de la nota, no es sólo por los trajes llamados Kigurumis, que estaban presentes en varios asistentes, sino también por la falta de entretención. Sinceramente y como asistente a ella, una “Feria Friki” concentra más variedad, entretención y aprovechas más el día, que un evento que se espera con ansias, con invitados internacionales y que nada entretiene.

 

La Zona Gamer no estaba muy bien señalizada, pero tenía torneos de juegos de lucha, además de una zona donde las tiendas de fans de cartas intercambiables, jugaban y se hacían de nuevas estrategias, estando presente Pokémon, Magic, y DragonBallSuper como los juegos de cartas más vistos en las jornadas. Un ring de lucha libre donde la gente disfrutó de un buen espectáculo estaba en medio, mientras que el escenario principal mostraba los combates finales de cada torneo, con unos “casters” o narradores, que en verdad no sabían qué decir, que cualquiera podría haber hecho su rol, y con un volumen que no se escuchaba nada, excepto cuando gritaban que se entendía a medias lo gritado por la saturación del audio.

 

Mientras que la Zona de Harry Potter estaba con mucha gente, concursos y la exhibición, que contaba con diversos objetos provenientes de este mundo mágico, miniaturas y objetos originales de la serie como las diversas “nimbus”, las escobas que ocupaban para volar Harry y sus amigos. Y por supuesto “el auto de las películas”, que era el original, un Ford Anglia 105E Deluxe, que estaba presenta para toma de fotos y grabaciones de los fans. La verdad, esperaba un poco más de producción, pero aún así era una zona entretenida y ordenada, dentro de todo el caos que fue Comic-Con en sí.

 

Un evento que siempre posee problemas o percances de última hora, pésimamente organizado y que habla de la mediocridad de este certamen versus el norteamericano, donde el valor de la entrada, no vale en absoluto la experiencia dentro del lugar, donde gente asistente va disfrazada de pandas o perros, con trajes propios de una tradición nipona; en un evento con cimientos estadounidenses; donde la gente en un patio de comidas, comía en el suelo; donde no hubo animadores que de verdad tuvieran pendiente y entusiasmada a la gente; un evento que si lo pienso seriamente, estuvo bien que fueran con estos pseudo-pijamas, ya que la estancia en el evento, dio bastante sueño y lejos de ser entretenida. Una pena que eventos tan famosos en otros países como son Comic-Con o Anime Friends, se hagan en nuestro país y terminen siendo un desastre por organizaciones amateur y mediocres llenas de baches que no mejoran a pesar de los años.

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